Altas torres "ocultan" las viviendas unifamiliares en zonas de desarrollo
El creciente auge de edificaciones verticales, con la construcción de torres altas en zonas urbanas del Gran Santo Domingo y otras ciudades, ha generado una serie de problemas para los residentes de viviendas unifamiliares y edificios de baja altura, que ven afectada su calidad de vida por el desarrollo inmobiliario acelerado.
Propietarios de casas en sectores como Piantini, Julieta Morales, Naco y Evaristo Morales señalan que la llegada de rascacielos ha reducido la luz natural, generado sombra permanente y deteriorado la ventilación en sus hogares, en algunos casos transformando viejas casas soleadas en espacios más oscuros y húmedos.
Además de la pérdida de intimidad —con las nuevas torres mirando directamente hacia patios y balcones—, estas transformaciones han estrechado los espacios entre edificaciones, limitando áreas que antes podían usarse como salidas de emergencia o recreación, y aumentando la saturación vehicular y la presión sobre servicios básicos como agua, drenaje y recolección de desechos.
Expertos urbanistas advierten que el crecimiento vertical, sin una planificación integral y respeto por normas urbanísticas que protejan la convivencia y seguridad, puede convertir las zonas residenciales tradicionales en entornos menos habitables y con conflictos frecuentes por ruido, estacionamientos y uso de áreas comunes.

