Harvard pagará US$53 millones por caso de venta de restos humanos donados a la investigación
Massachusetts, Estados Unidos.- La Universidad de Harvard aceptó pagar una indemnización de 53 millones de dólares a familiares de personas cuyos restos fueron donados para investigaciones científicas y que posteriormente fueron sustraídos y vendidos por el exgerente de la morgue de la Facultad de Medicina.
El acuerdo surge a raíz de un escándalo que involucró a Cedric Lodge, quien se desempeñaba como gerente de la morgue de la prestigiosa institución hasta que fue despedido en 2023.
Lodge fue acusado de participar en el tráfico de restos humanos junto a su esposa. De acuerdo con los investigadores, ambos tomaron partes de cuerpos que habían sido entregados a la universidad para fines de investigación y las comercializaron sin autorización.
Las autoridades señalaron que los restos fueron sustraídos sin el conocimiento ni el consentimiento de Harvard, de los donantes o de sus familiares, y posteriormente enviados a compradores ubicados en otros estados de Estados Unidos.
La investigación determinó que estas actividades se habrían desarrollado durante varios años, desde 2018, aprovechando el acceso que Lodge tenía a las instalaciones y a los cuerpos donados para fines científicos.
El caso generó una profunda indignación debido a que los restos habían sido entregados voluntariamente por personas y familias que confiaban en que serían utilizados exclusivamente para contribuir a la investigación y la formación médica.
Lodge fue finalmente procesado por las autoridades estadounidenses y, tras declararse culpable de traficar con restos humanos robados, fue condenado en diciembre a ocho años de prisión.
El proceso judicial estableció que el exgerente y su esposa obtuvieron partes de cuerpos y las enviaron a personas interesadas en adquirirlas fuera del estado, convirtiendo restos destinados a la investigación científica en mercancía.
La magnitud del caso llevó a familiares de algunos donantes a reclamar responsabilidades y compensaciones por lo ocurrido, al considerar que se violó la confianza depositada en la institución al momento de autorizar la donación de los cuerpos.
El acuerdo de US$53 millones representa una de las consecuencias económicas más importantes derivadas del escándalo y busca compensar a las personas afectadas por la utilización indebida de los restos de sus familiares.
El caso también puso bajo escrutinio los mecanismos de control y supervisión utilizados por las instituciones académicas para custodiar cuerpos donados a programas de anatomía e investigación.
La donación de cuerpos con fines médicos y científicos depende en gran medida de la confianza de las familias en que los restos serán tratados con respeto y utilizados exclusivamente para los objetivos autorizados.
Por esa razón, el escándalo provocó cuestionamientos sobre los procedimientos internos de Harvard y sobre la necesidad de reforzar los controles destinados a evitar que personas con acceso a restos humanos puedan utilizarlos con fines comerciales.
El caso de Lodge también involucró a su esposa, quien, según las investigaciones, participó en la obtención y comercialización de los restos.
Las autoridades indicaron que las partes humanas fueron enviadas a compradores en otros estados, lo que amplió la dimensión del delito más allá de las instalaciones de la universidad.
Harvard, una de las instituciones académicas más reconocidas del mundo, quedó así enfrentada a las consecuencias de un caso que afectó directamente la confianza de algunas familias en sus programas de donación de cuerpos.
Además de la compensación económica, el caso podría impulsar nuevas medidas de supervisión en instituciones médicas y académicas que manejan restos humanos destinados a la enseñanza y la investigación.
El escándalo deja como principal interrogante cómo fue posible que las sustracciones se extendieran durante varios años sin ser detectadas y qué mecanismos adicionales deberán implementarse para garantizar que situaciones similares no vuelvan a ocurrir.

