• 25 octubre, 2023

La Crisis migratoria que desborda y trastorna a New York

La Crisis migratoria que desborda y trastorna a New York

 

Por Robert Cabral

La Administración de Eric Adams realmente está pasando por un momento penoso, casi patético.

Ahora resulta que el Comité de Finanzas del City Council, el Consejo de la Ciudad, se preocupa por “el costo de los inmigrantes“ y su fuerte impacto en las cuentas municipales, en las finanzas de la ciudad.

Todo este debate surge porque los miembros del Comité han recibido el informe de que “cada persona alojada en un refugio le cuesta a la ciudad la suma promedio de US$394 dólares diarios“

Dicho monto, que varía de acuerdo a las particularidades médicas y alimenticias de cada persona, esta dirigido a proveer una serie de servicios como alojamiento, servicios primarios y secundarios de salud, fórmulas para bebés, alimentos, seguridad, asistencia legal, acceso a escuelas públicas y otros servicios particulares.

Ante la magnitud de que estos costos, parecen seguir subiendo mes a mes, el Comité de Finanzas de la Cámara Municipal, está exigiendo a las 16 agencias que están envueltas en ofrecer atención a los inmigrantes, aclarar cómo exactamente se desglosan estos gastos.

“La Alcaldía indicó que había gastado $1,450 millones en servicios para solicitantes de asilo en el año fiscal 2023. En el presupuesto adoptado para el año fiscal 2024, se asignó aproximadamente el doble de la cantidad, $2,900 millones, para cubrir los gastos asociados con los servicios”, indicó la presidenta del Concejo, Adrienne Adams, al abrir una primera audiencia en donde le está exigiendo a la Ciudad más detalles de estas cuentas.

Sin embargo, en este mes de agosto, la Alcaldía publicó nuevas proyecciones que estiman que el costo para atender esta emergencia asciende a $4,7 mil millones para fines del año fiscal actual, además aumentaría a otros $6,1 mil millones en el próximo año fiscal. 

Estamos ante cifras verdaderamente astronómicas: “$2,900 millones, para cubrir los gastos asociados con los servicios”, y proyecciones que ascienden a “$4,7 mil millones para fines del año fiscal actual, además aumentaría a otros $6,1 mil millones en el próximo año fiscal“. Se trata de una cosa alucinante, para una ciudad cuyos ciudadanos tienen tantas carencias y necesidades de servicios y donde el costo de la vida se torna galopante. 

Los miembros del comité de finanzas ahora se disponen a poner bajo la lupa en profundidad a las agencias municipales, involucradas en atender esta crisis y especialmente a los contratistas externos involucrados. Para ellos la preocupación consiste en estar seguros que se “brinden servicios efectivos a quien lo necesite”, no en afrontar el problema en si, que esta consumiendo tan altos recursos.

Sobre la mesa, la presidenta del Concejo manifestó que es “preocupante” que estas erogaciones del presupuesto sean exponencialmente más altas que los del Departamento de Servicios para Personas sin Hogar (DHS), que es la agencia administradora de refugios más grande de la ciudad. 

Actualmente 63,015 inmigrantes están alojados en refugios administrados por la Ciudad, el 76% son personas pertenecientes a familias con niños, el 19.7% son adultos solteros.

Las posiciones del Alcalde Adams giran como piruetas o patadas voladoras sin sentido alrededor de la crisis migratoria que abate la ciudad mas emblemática de los Estados Unidos, y que está realmente cambiando la fisonomía de los habitantes de la Gran Manzana habituados a sus gustos y estilos de vida tan libertarios como individualistas.

Lo primero que hizo Adams fue “abrir las puertas de par en par“ a los inmigrantes que empezaban a entrar en chorros por la frontera sur. Y acaso podemos olvidar que Adams llegó en su primer momento a pasar la noche en un refugio en solidaridad con los inmigrantes que llegaban en masa a la ciudad.

Adams se dedicó entonces a ofrecer hoteles a los recién llegados que cada día se tornaban más “exigentes“ con los menús de sus comidas y las atenciones, renegando de salir de los hoteles privados para refugios públicos.

Adams pasó de gestionar albergues y buscar hoteles, crear campamentos al aire libre y estudiar el uso de una antigua cárcel para recibir a los migrantes, a una retórica más agresiva que busca presionar a la Casa Blanca hasta para que incluso cierre la frontera. 

Entonces, de dormir en una instalación para recibirlos en febrero de este año a emprender una gira por países de Suramérica, mayormente, en los que buscará disuadir su llegada a Estados Unidos y especialmente a la Gran Manzana.

En paralelo, este 3 de octubre su gestión pidió al Tribunal Supremo de la ciudad que “modifique o suspenda temporalmente” una ley de 1981 que le obliga a dar techo a cualquier persona que lo solicite para responder así a la crisis migratoria que ha atraído a la ciudad a 122.700 inmigrantes en un año y medio.

En efecto, la Alcaldía neoyorquina solicitó formalmente a la Corte Suprema de Nueva York suspender el Decreto Callahan, lo cual permitiría a la ciudad dejar de lado una obligación legal de brindar refugio a adultos solteros.

En su militante gira por Suramérica, en Mexico Adams reflejo su derrota cuando admitió que “no le veía un final“ a este desastre,  que en los últimos doce meses llegaron 117.000 migrantes, lo que ha ocasionado una severa crisis “desbordando a la ciudad”, ya que las condiciones de vida para los extranjeros no son las adecuadas.

Bajo estas condiciones no veo posibilidades de que este hombre pueda ser reelecto en el gobierno de una ciudad que ha caído en manos de una facción política destructiva que se mueve entre Soros, el Black Matters, y los progres de la izquierda universitaria liberal. Una mezcla realmente improductiva e inutil, que amenaza con destruir esa ciudad, si no aparece un líder que la recupere, cuanto antes.

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