• 20 octubre, 2023

VERJA FRONTERIZA VS LAS FRONTERAS INTERIORES

VERJA FRONTERIZA VS LAS FRONTERAS INTERIORES

Por: Robert Cabral

El presidente Luís Abinader inauguró los primeros 2.7 kilómetros de la verja perimetral de 112 kilómetros que actualmente construye el Gobierno en la frontera con Haití. La información circula profusamente en todos los medios nacionales, reproducida por los voceros mediáticos, formales e informales, (“bocinas”, les dicen a algunos) del gobierno y aliados.

La verja fronteriza diseñada por el gobierno pretende cubrir un total de 166 kilómetros de los 391.6 kilómetros que alcanza toda la división fronteriza. El gobierno ha dicho que se construye y se entregará “por etapas”. Ahora entregan una parte de las secciones que corresponden a la etapa número uno, 2.7 kilómetros de los 54 que comprenden las seis secciones previstas hasta completar 112 kilómetros restantes.

Las Fuerzas Armadas han dicho que “las operaciones de patrullaje y reconocimiento serán las 24 horas del día a ambos lados, con el despliegue de 76 militares del Ejército y del Cesfront, dotados de equipos de respuesta rápida, un bogggy, un vehículo blindado, dos camionetas, y dos motocicletas”.

Esta logística no está nada mal, considerando el miserable descuido y abandono a que ha estado sometido el control fronterizo nacional, desde aquella legendaria campaña de “dominicanización de la frontera” de la Era de Trujillo, probablemente el programa más ambicioso, valioso e importante del Estado dominicano sobre esta parte tan vulnerable y vital de nuestra integridad territorial.

Y casi a la par en que circulaba la flamante noticia de la inauguración de la verja perimetral fronteriza, circulaba esta otra, como para recordarnos a todos que nuestra conciencia profunda no nos abandona: “El 37 % de los 10,329 partos realizados a nivel nacional en la red pública durante el mes de septiembre 2023 fue de madres de origen haitiano, siendo el Santo Domingo, Santiago y La Altagracia las tres provincias donde se registraron más alumbramientos”.

Según los datos oficiales suministrados por las propias autoridades de salud pública “los datos publicados en el registro, durante el mes de septiembre de 2023 se realizaron 4,055 partos en la Región 0, que comprende el Distrito Nacional y Santo Domingo, donde 2,852 (70.3 %) corresponden a madres dominicanas y 1,119 (29.5 %) a haitianas.”.

Luego “De las 1,119 parturientas haitianas, 393 fueron atendidas en la Maternidad La Altagracia y 387 en la Maternidad de Los Mina. Es decir, que en solo estos dos hospitales se produjo el 69.7 % de los nacimientos de bebés de origen haitiano”.

Las estadísticas son reveladoras y contundentes. Aquí no caben, ni la propaganda, ni los sofismas, ni los artilugios de la fantasía.

Mientras inauguramos porciones del muro fronterizo, nuestros hospitales están repletos, atestados de haitianas pariendo, situación esta que cada día indigna más a los dominicanos, que ven cómo se diluyen sus históricos esfuerzos por tener hospitales públicos con estándares de clase media que les permitan recibir las atenciones médicas que se merecen luego de tantos años de luchas democráticas para conquistar un estado social de derecho, que se haga realidad en la calidad de vida que generen las políticas públicas. ¡Pero no!

Mientras se hacen esfuerzos aún limitados y dispersos en la zona fronteriza, se descuidan y abandonan nuestras fronteras interiores. Los barrios la Altagracia, el café, el Quisqueya, el Millón, o cualquier barrio desde Constanza hasta Miches o desde Pedernales hasta Verón, están repletos de asentamientos y colonias ilegales de haitianos con todas las secuelas que ello implica, desde el uso masivo de plásticos hasta la depredación ambiental y el uso indebido del territorio, y los recursos naturales, amén de la insalubridad, la pobreza, el hacinamiento y la miseria que nos

generan.

Mientras se hacen esfuerzos en la línea fronteriza, casi perdida, se continúa con una política migratoria fomenta lista, permisiva y totalmente incoherente en las fronteras interiores.

En absoluto ha cambiado la política de visados para los haitianos donde “una visa de paseo” se convierte en una “residencia” casi permanente, donde los Permisos Temporales de Trabajo se obtienen como si fuera un comprar un sello cualquiera, donde no se termina de definir la cifra de haitianos regularizados en un plan cuya auditoría nunca se ha iniciado, ni en fondos invertidos ni en alcances de población y requisitos.

Ni que decir del Registro civil donde las “declaraciones tardías” están a la orden del día como instrumentos de inscripción express, ni de los certificados emitidos por los hospitales, donde todos los partos haitianos se convierten automáticamente en nacimientos dominicanos. De los registros escolares, mejor ni mencionarlos. El problema ahora son los cupos para estudiantes dominicanos.

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