IA en salud: ¿está preparada la República Dominicana para el salto biomédico?
Mientras América Latina busca ampliar el uso de la inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de tratamientos y mejorar el estudio de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, un proyecto impulsado desde República Dominicana apuesta por la biología computacional y los gemelos digitales. ¿Qué tan cerca está el país de incorporarse a esta nueva etapa de la investigación científica?
Durante la última década, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta reservada para laboratorios tecnológicos y empresas digitales para convertirse en un recurso cada vez más presente en la medicina. Sus aplicaciones abarcan desde el análisis de imágenes diagnósticas hasta el desarrollo de medicamentos.
Un estudio publicado en Nature Medicine mostró, por ejemplo, que los modelos de aprendizaje automático pueden mejorar la precisión en el diagnóstico de distintos tipos de demencia mediante el análisis de datos clínicos y de neuroimagen.
En el caso del Alzheimer, responsable de entre seis y siete de cada diez casos de demencia, la enfermedad forma parte de un problema de salud que afecta a 57 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Frente a ese escenario, algunos grupos científicos exploran cómo la inteligencia artificial puede acelerar el descubrimiento de nuevas terapias.
Antes incluso de pensar en nuevos tratamientos, uno de los principales retos continúa siendo detectar la enfermedad cuando el daño cerebral todavía no ha avanzado de forma irreversible. La neuróloga Cici Feliz, especialista en trastornos del movimiento y enfermedad de Parkinson, explica que las enfermedades neurodegenerativas pueden desarrollarse durante años sin manifestaciones evidentes.
"El cerebro tiene la capacidad de compensar el daño durante años. Existen redes neuronales que asumen la función de áreas con daño neurodegenerativo, por lo que cuando aparecen los primeros síntomas, el daño neurobiológico lleva años gestándose", explica.
En el caso del Alzheimer, agrega, el proceso degenerativo suele comenzar mucho antes del diagnóstico clínico.
"Cuando aparecen los primeros síntomas, el daño anatomopatológico lleva años produciéndose y degenerando estructuras cerebrales, produciendo un daño hasta el momento irreversible al momento del diagnóstico. Al inicio de la enfermedad, los síntomas pueden ser inespecíficos: un simple olvido, una pérdida visual, una dificultad para planificar una tarea sencilla o una alteración anímica. Con frecuencia, el propio paciente es consciente de esos cambios antes que su entorno".
En esa línea se inscribe una alianza entre el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y la startup estadounidense AI Robotix, que desarrolla una plataforma computacional para analizar grandes volúmenes de evidencia científica y generar posibles mecanismos de intervención contra el Alzheimer.
La iniciativa todavía se encuentra en una etapa conceptual, pero coincide con un momento en que distintos países buscan incorporar la inteligencia artificial a la investigación biomédica. La pregunta es cuál puede ser el lugar de República Dominicana dentro de esa nueva carrera científica.
¿Está preparada la ciencia dominicana?
A nivel regional, América Latina y el Caribe concentran una carga creciente de enfermedades asociadas al envejecimiento de la población, todavía enfrentan importantes desafíos para consolidar ecosistemas de investigación biomédica capaces de competir con los principales centros científicos del mundo.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido que la demencia representa uno de los principales retos sanitarios para la región, impulsada por el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población. A medida que crece el número de personas que viven con enfermedades neurodegenerativas, también aumenta la necesidad de desarrollar herramientas que permitan mejorar el diagnóstico, comprender la progresión de estas patologías y acelerar la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas.
En los últimos años, varios países latinoamericanos han fortalecido sus capacidades de investigación en neurociencias. Brasil concentra buena parte de la producción científica regional sobre demencia y biomarcadores, mientras que Colombia ha ganado reconocimiento internacional por sus estudios sobre el Alzheimer hereditario, liderados durante décadas por investigadores de la Universidad de Antioquia. Chile, por su parte, impulsa iniciativas de colaboración regional a través del Latin American Brain Health Institute (BrainLat), orientadas a la investigación sobre salud cerebral y enfermedades neurodegenerativas.
Sin embargo, el Banco Mundial ha señalado que, aunque la inteligencia artificial ofrece oportunidades para transformar los sistemas de salud en América Latina y el Caribe, persisten desafíos relacionados con la inversión en investigación y desarrollo, la infraestructura digital, la interoperabilidad de los datos y la formación de talento especializado.

