La Tierra no para de temblar: esta es la razón por la que solo se perciben algunos sismos
Aunque diariamente se registran numerosos movimientos sísmicos en distintas partes del planeta, la mayoría son demasiado débiles para que las personas puedan sentirlos
SANTO DOMINGO.– La Tierra está en constante movimiento y, prácticamente todos los días, se producen numerosos sismos en diferentes regiones del planeta. Sin embargo, la mayoría de estos movimientos pasan desapercibidos para la población debido a que tienen una magnitud muy baja o se producen a grandes profundidades.
Los terremotos y sismos forman parte del comportamiento natural del planeta y están relacionados principalmente con el movimiento de las placas tectónicas, grandes bloques de la corteza terrestre que se desplazan lentamente sobre las capas internas de la Tierra.
Aunque ese movimiento suele ser imperceptible para los seres humanos, en determinadas zonas las placas pueden quedar temporalmente trabadas. Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas, se produce una liberación repentina de energía que genera ondas sísmicas y provoca el movimiento del terreno.
Miles de sismos ocurren constantemente
La actividad sísmica es mucho más frecuente de lo que normalmente percibe la población. Los instrumentos utilizados por los organismos especializados pueden detectar movimientos que son imposibles de sentir para una persona.
Los sismómetros son equipos diseñados para registrar las vibraciones producidas por los movimientos sísmicos. Gracias a estos instrumentos, los científicos pueden identificar y estudiar terremotos de magnitudes muy pequeñas, incluso cuando no provocan daños ni son percibidos en la superficie.
Por esta razón, que las personas sientan varios temblores en un período determinado no significa necesariamente que en esos días se estén produciendo más sismos de lo habitual. En ocasiones, simplemente se registran movimientos que ocurren cerca de zonas pobladas o que tienen características que hacen que sean más perceptibles.
¿Por qué algunos temblores se sienten y otros no?
Uno de los factores principales es la magnitud del sismo, que está relacionada con la cantidad de energía liberada en el punto donde se origina.
Los movimientos de magnitud muy baja pueden ser detectados por los instrumentos científicos, pero generalmente no producen una sensación perceptible para las personas. A medida que aumenta la energía liberada, también puede incrementarse la intensidad de las vibraciones que llegan a la superficie.
Sin embargo, la magnitud no es el único factor que determina si un terremoto será sentido.
La profundidad del foco sísmico también desempeña un papel importante. Un movimiento que ocurre cerca de la superficie puede sentirse con mayor intensidad en determinadas zonas que otro de magnitud similar pero localizado a mayor profundidad.
La distancia entre el epicentro y las personas también influye. Mientras más cerca se encuentre una población del área donde las ondas sísmicas llegan a la superficie, mayores pueden ser las vibraciones experimentadas.
El tipo de suelo también influye
Las características del terreno pueden modificar considerablemente la manera en que se percibe un sismo.
En determinados tipos de suelo, especialmente aquellos formados por materiales blandos o sedimentos, las ondas sísmicas pueden amplificarse. Esto significa que un mismo terremoto puede sentirse de manera diferente en dos lugares relativamente cercanos.
Por el contrario, las zonas asentadas sobre determinados tipos de roca pueden experimentar un movimiento diferente.
Esta es una de las razones por las que los organismos especializados estudian no solamente la magnitud de un terremoto, sino también la intensidad con la que sus efectos se manifiestan en distintos puntos.
No todos los sismos provocan daños
Otro aspecto importante es diferenciar entre magnitud e intensidad.
La magnitud se refiere a la energía liberada por el terremoto y es una medida relacionada con el evento sísmico en su origen. La intensidad, en cambio, describe los efectos y el nivel de movimiento que se experimenta en un lugar determinado.
Por eso, un mismo terremoto puede tener una sola magnitud, pero diferentes niveles de intensidad dependiendo de la distancia al epicentro, la profundidad, las condiciones del suelo y las características de las construcciones.
La mayoría de los sismos que ocurren en el planeta no provoca daños. Muchos son tan pequeños que únicamente pueden ser identificados mediante instrumentos especializados.
¿Por qué tiembla tanto en algunas regiones?
La distribución de los terremotos tampoco es uniforme. Existen regiones del planeta donde la actividad sísmica es mucho mayor debido a la interacción entre placas tectónicas.
Uno de los principales ejemplos es el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona que rodea el océano Pacífico y que concentra una gran cantidad de actividad sísmica y volcánica.
El Caribe también es una región con actividad sísmica debido a la interacción de varias placas tectónicas. La República Dominicana se encuentra dentro de una zona tectónicamente activa, por lo que los movimientos de tierra forman parte de los fenómenos naturales que pueden producirse en el territorio y sus alrededores.
Los sismos no pueden predecirse con exactitud
A pesar de los avances científicos, los especialistas no pueden determinar con precisión el día, la hora y el lugar exacto en que ocurrirá un terremoto.
Los científicos pueden identificar zonas con mayor actividad sísmica, estudiar las fallas geológicas y calcular riesgos, pero eso es diferente a predecir un terremoto específico.
Por ello, los expertos insisten en la importancia de la preparación y de contar con medidas de prevención, especialmente en las regiones donde existe una actividad sísmica significativa.
La importancia de mantener la preparación
El hecho de que muchos sismos sean imperceptibles no significa que la población deba ignorar la actividad sísmica. Las autoridades y organismos especializados recomiendan conocer las medidas básicas de seguridad y preparar a las familias para actuar correctamente en caso de un movimiento fuerte.
Durante un terremoto, una de las recomendaciones ampliamente utilizadas es agacharse, cubrirse y sujetarse, alejándose de ventanas, objetos que puedan caer y otras fuentes de peligro.
También es importante tener identificadas las zonas seguras de viviendas, escuelas y lugares de trabajo, además de contar con un plan familiar para situaciones de emergencia.
En definitiva, la Tierra no deja de moverse. Lo que ocurre es que la gran mayoría de esos movimientos son demasiado pequeños, demasiado profundos o están demasiado lejos para que las personas puedan percibirlos.
Los instrumentos científicos permiten registrar esa actividad constante y ayudan a los especialistas a comprender mejor el comportamiento de las placas tectónicas y el riesgo sísmico de cada región.

