La banca está bien, pero hay otros riesgos
El Informe de Estabilidad Financiera a mayo de 2026, publicado por el Banco Central, revela que las pruebas de estrés realizadas a las entidades financieras muestran que estas cuentan con niveles adecuados de capitalización para absorber las pérdidas que podrían derivarse de distintos escenarios macroeconómicos adversos.
Y hay cifras que respaldan esa conclusión.
El coeficiente de solvencia alcanzó el 18.9 %, según las informaciones publicadas por la Superintendencia de Bancos a mayo de 2026.
Por su parte, el índice de morosidad de la cartera de crédito mostró una reducción moderada, hasta situarse en torno al 1.5 % en septiembre, frente al 1.9 % registrado al cierre de 2025. Este comportamiento podría estar asociado a una mejora en la capacidad de pago de los hogares y las empresas, aunque convendría examinar su evolución por segmentos para determinar el alcance de esa mejoría.
El indicador agregado, sin embargo, no revela por sí solo qué ocurre con los deudores más vulnerables ni permite descartar riesgos de deterioro en determinadas carteras.
Por eso, resulta importante observar también la evolución de la cartera vencida y reestructurada, las provisiones y los niveles de morosidad según el tipo de crédito.
En conjunto, la información apunta a un sistema financiero dominicano con adecuados niveles de capitalización, rentabilidad y liquidez, capaz de absorber choques bajo los escenarios contemplados en las pruebas de estrés. Pero esa fortaleza debe interpretarse en el contexto de una economía expuesta a presiones inflacionarias, incertidumbre internacional y un crecimiento que ha perdido impulso respecto de su potencial.
El punto central es que la estabilidad del sistema financiero no equivale a la ausencia de riesgos económicos. Una banca sólida puede resistir las primeras consecuencias de un deterioro del entorno, pero la persistencia de tasas de interés elevadas, el encarecimiento del crédito o una desaceleración de los ingresos de los hogares y las empresas pueden terminar afectando la capacidad de pago de los prestatarios y, por esa vía, la calidad de los activos bancarios.
Hay otra señal que merece atención: los depósitos crecen más que el crédito. Los activos aumentaron un 10.7 %interanual y las captaciones, un 12.6 %, mientras que el crédito avanzó un 8.3 %.
Esta diferencia indica que los recursos captados por las entidades financieras están creciendo a un ritmo superior al de sus préstamos.

