Molina Achécar llama a elevar la productividad para crecer más
El presidente del Centro Financiero BHD, Luis Molina Achécar, advirtió ayer que República Dominicana se aproxima al nivel de ingreso en el que la inversión por sí sola ya no basta para sostener el crecimiento y planteó que el país debe avanzar hacia un modelo basado en mayor productividad, en la adopción de nuevas tecnologías y en nuevas reformas.
En su participación como orador y huésped de honor en el almuerzo institucional de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (Amchamdr), el ejecutivo señaló que el país acumula casi tres décadas de crecimiento y ha alcanzado la categoría de economía de ingreso mediano alto, pero ahora enfrenta el desafío de mantener ese ritmo en el largo plazo.
Molina Achécar sustentó parte de su planteamiento en la advertencia del economista domínico-mexicano Raúl Féliz, quien sostiene que en los países subdesarrollados el crecimiento se logra inicialmente con inversión, pero al llegar al nivel de ingreso mediano alto la inversión ya no basta y se necesita productividad y adopción de nuevas tecnologías. El presidente del Centro Financiero BHD indicó que República Dominicana ya está dentro de ese rango. Y calculó que el PIB per cápita del país, medido por paridad del poder de compra, pasó de representar el 16 % del de EE.UU. en 1990 a 32 % en 2025. Señaló que Chile, México y Brasil entraron en una fase de estancamiento cuando alcanzaron, respectivamente, 42%, 35% y 30% del PIB per cápita estadounidense.
“Esto indica que podríamos estar llegando al momento de la trampa de los ingresos medios, por lo que, para seguir creciendo, debemos asegurar un incremento continuado de la productividad. Para lograrlo, tenemos que adoptar nuevas tecnologías”, sostuvo. Aprovechó para recordar que la economía dominicana ha registrado una transformación importante desde la crisis de 1990, cuando el país sufrió desabastecimiento de alimentos y combustibles, una inflación de 80% al cierre del año, una devaluación de 79% y una caída del PIB de 5.4%.
Dijo que a partir de esa crisis, empresarios y sindicatos, con la mediación de la Iglesia católica, concertaron el Pacto de Solidaridad Económica, que sirvió de catalizador para reformas en áreas como los aranceles, la tributación, el sistema financiero y cambiario. También citó el Pacto por la Democracia, firmado después de la crisis electoral de 1994, como otro proceso que produjo reformas institucionales. Ese período, que se prolongó por casi dos décadas y abarcó varios gobiernos, produjo cambios en banca, moneda, tributación, aranceles, seguridad social, salud, pensiones, mercado de valores, inversión extranjera y reformas constitucionales, señaló.
“El aprendizaje de esos años es que con diálogo y concertación logramos los avances que el país requiere; sin concertación no hay reformas sostenibles, y sin reformas, no hay progreso”, apuntó.
A su juicio, esa capacidad de construir acuerdos vuelve a ser necesaria, pero esta vez para enfrentar una economía que se encuentra en una posición diferente. Citó al Fondo Monetario Internacional, que considera que, con las políticas adecuadas, República Dominicana tiene potencial para convertirse en una economía avanzada en los próximos 40 años.
También señaló que Meta RD 2036 plantea que, en una década, la economía dominicana tiene el potencial de duplicar su tamaño. Para alcanzar ese objetivo, el ejecutivo situó a la empresa en una posición central. Explicó que el sector privado participa con más del 85 % del PIB nacional y sostuvo que el aporte más importante de las empresas a la sociedad es contribuir a crear una economía próspera y productiva que genere crecimiento y bienestar para las personas.
En su ponencia, frente al auditorio que acudió a escucharlo, planteó que la productividad está vinculada con la capacidad empresarial para invertir en innovación y nuevas tecnologías, capacitar a sus trabajadores y desarrollar sus competencias técnicas y humanas, así como adoptar mejores prácticas gerenciales. Sin embargo, resaltó que esos esfuerzos no pueden separarse de las condiciones culturales de la sociedad. Definió el capital social como un atributo cultural que permite trabajar juntos y construir consensos; sostuvo que la confianza, cooperación y las normas compartidas influyen en la capacidad de una economía para avanzar.
US$50,000 millones al Ministerio de Educación
Entre los retos que Luis Molina Achécar considera prioritarios figura la reforma educativa, desde el nivel inicial y primario hasta el superior, con el objetivo de formar buenos bachilleres, técnicos y profesionales que también sean buenos ciudadanos. Recordó que desde el año 2013 el Estado ha destinado unos US$50,000 millones al Ministerio de Educación, pero consideró que los resultados han sido “magros” y que existe un costo de oportunidad por haber dejado casi una generación con educación deficiente. Planteó que el país debe volver sobre el tema educativo y asegurar una solución mediante un acuerdo de los distintos sectores. En su visión, el capital humano no es un recurso natural, sino un tejido que se construye en las escuelas, universidades y, de manera decisiva, en las empresas. El segundo reto que identificó es lograr que la nación sea de una economía de ingreso alto y alcance grado de inversión. Para ello, planteó sostener el crecimiento con base en productividad e innovación. El tercer reto, y el que calificó como “el más disruptivo”, es la inteligencia artificial (IA).

