República Dominicana proyecta producir 33,000 toneladas de tabaco durante la cosecha 2026-2027
La nueva zafra contempla la siembra de más de 120,000 tareas de tierra y busca fortalecer una industria que genera miles de empleos, aporta divisas y mantiene una importante presencia en los mercados internacionales.
SANTIAGO, República Dominicana.— La República Dominicana proyecta fortalecer su producción tabacalera durante el período agrícola 2026-2027, con la siembra de más de 120,000 tareas de tierra y una producción estimada de 330,000 quintales de tabaco, de acuerdo con los datos divulgados durante el lanzamiento oficial de la nueva cosecha, encabezado por la vicepresidenta de la República, Raquel Peña.
La actividad, celebrada en Santiago, reunió a representantes del Gobierno, autoridades del sector agrícola, productores y actores de la industria tabacalera, quienes destacaron la importancia de continuar impulsando el cultivo, la industrialización y la comercialización de uno de los productos tradicionales de mayor relevancia para la economía dominicana.
El director del Instituto del Tabaco de la República Dominicana (Intabaco), Iván Hernández Guzmán, resaltó las perspectivas de la nueva temporada y el papel que desempeñan los agricultores y las empresas procesadoras en el mantenimiento de la competitividad del tabaco dominicano en el mercado internacional.
La proyección para la cosecha 2026-2027 forma parte de los esfuerzos dirigidos a sostener la actividad agrícola, fortalecer la capacidad productiva y garantizar el suministro de materia prima para la elaboración de cigarros y otros productos derivados del tabaco.
Una industria estratégica para la economía nacional
El sector tabacalero constituye una de las actividades agroindustriales de mayor importancia para la República Dominicana, debido a su capacidad para generar empleos, movilizar inversiones y contribuir al ingreso de divisas mediante las exportaciones.
Según cifras divulgadas por el sector, las exportaciones de tabaco y sus derivados alcanzaron aproximadamente US$1,359.4 millones al cierre de 2025, lo que reafirma la relevancia de esta industria dentro de la estructura exportadora nacional.
Estados Unidos continúa siendo uno de los principales destinos de los productos tabacaleros dominicanos, junto con otros mercados de Europa, Asia y el Caribe.
La presencia internacional del tabaco dominicano responde, entre otros factores, a la tradición agrícola del país, la experiencia de sus productores, la calidad de las hojas utilizadas en la elaboración de cigarros y el desarrollo de empresas especializadas en la manufactura y comercialización.
La industria también ha contribuido a consolidar una cadena productiva que abarca desde la preparación de los terrenos y la siembra hasta el secado, la clasificación, el procesamiento, la elaboración de cigarros y su distribución en los mercados internacionales.
Proyección de la nueva cosecha
Para el ciclo agrícola 2026-2027, las autoridades contemplan sembrar más de 120,000 tareas de tierra, con una meta de producción de aproximadamente 330,000 quintales de tabaco.
Estas cifras representan los objetivos anunciados para la nueva temporada y su cumplimiento dependerá de factores como las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua, el comportamiento de las plagas, los costos de producción y el rendimiento de las plantaciones.
El desempeño de la cosecha también estará vinculado con la asistencia técnica que reciban los agricultores, el acceso a semillas e insumos, la preparación de los terrenos y las condiciones de comercialización de la materia prima.
En ese sentido, el acompañamiento institucional y la coordinación entre productores, autoridades y empresas procesadoras constituyen elementos importantes para mejorar la productividad y mantener la calidad del tabaco cultivado en el territorio nacional.
La expansión y modernización de las plantaciones pueden contribuir, además, a mejorar el aprovechamiento de los recursos agrícolas y a fortalecer la capacidad de respuesta del sector frente a las exigencias de los compradores internacionales.
Empleos y oportunidades para las comunidades rurales
La producción de tabaco tiene un impacto directo en numerosas comunidades rurales, particularmente en las zonas donde el cultivo representa una fuente importante de ingresos para las familias agricultoras.
De acuerdo con cifras divulgadas por representantes de la industria, el sector tabacalero genera más de 122,000 empleos directos e indirectos en el país, incluidos alrededor de 40,000 puestos vinculados a empresas instaladas en zonas francas.
Estos empleos comprenden actividades agrícolas, labores de procesamiento, fabricación de cigarros, almacenamiento, transporte, comercialización y exportación.
La actividad también favorece a pequeños y medianos productores, jornaleros, técnicos agrícolas, comerciantes y proveedores de insumos, quienes participan en diferentes etapas de la cadena de valor.
En provincias y municipios con tradición tabacalera, el inicio de cada cosecha representa una oportunidad para dinamizar la economía local y mantener fuentes de trabajo relacionadas con la producción agrícola.
Por esa razón, el crecimiento de la actividad no se mide únicamente por el volumen de tabaco cosechado, sino también por su capacidad para generar ingresos, sostener empleos y ampliar las oportunidades económicas de las comunidades vinculadas al cultivo.
Tecnificación y mejora de la productividad
Uno de los desafíos del sector consiste en elevar los rendimientos agrícolas y garantizar una producción sostenible frente a las variaciones del clima y los costos de los insumos.
Entre las iniciativas dirigidas a fortalecer la actividad figura la cooperación entre el Instituto del Tabaco y la Dirección de Tecnificación Nacional de Riego, instituciones que anunciaron en julio de 2026 un acuerdo para promover sistemas de riego tecnificado, capacitación y asistencia especializada a los productores.
El convenio contempla acciones orientadas a optimizar el uso del agua, mejorar la eficiencia de las plantaciones y facilitar el acceso a tecnologías que contribuyan a una producción más competitiva.
La incorporación de sistemas de riego adecuados puede ayudar a reducir los efectos de los períodos de escasez de agua y favorecer una administración más eficiente de los recursos disponibles, especialmente en las zonas donde las condiciones climáticas representan un reto para la actividad agrícola.
Asimismo, la capacitación de los productores y la adopción de mejores prácticas agrícolas pueden contribuir al control de plagas, al manejo de los suelos y a la obtención de hojas con las características que requiere la industria manufacturera.
Perspectivas para el mercado internacional
La industria tabacalera dominicana también enfrenta el reto de mantener su participación en los mercados internacionales ante la competencia de otros países productores y los cambios en las preferencias de los consumidores.
La calidad de la materia prima, la reputación de los cigarros dominicanos y la capacidad de las empresas para responder a las exigencias de los compradores constituyen factores determinantes para sostener las exportaciones.
En este contexto, la cosecha 2026-2027 representa una nueva oportunidad para fortalecer los vínculos entre el sector agrícola y la industria manufacturera, garantizando el abastecimiento de tabaco y promoviendo una mayor eficiencia a lo largo de la cadena productiva.
El comportamiento de las exportaciones, la evolución de los costos y la demanda internacional serán elementos importantes para determinar el impacto económico de la nueva temporada.
Con el lanzamiento de la cosecha, las autoridades y los representantes del sector dan inicio a un nuevo ciclo de producción, con la expectativa de mantener la relevancia del tabaco dominicano y su contribución al empleo, la actividad agroindustrial y la generación de divisas.

